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Cirugía Córnea Artificial

En cirugía de córnea artificial Boston tipo I lo primero que se hace es montar la córnea artificial en una córnea humana que sirve de transportadora. La córnea artificial se fija con un anillo retenedor de titanio para evitar desacoplamientos.

La mayoría de los pacientes con enfermedades oculares severas tienen un glaucoma concomitante por lo que en esta cirugía muchas veces se coloca una válvula de Glaucoma tipo Ahmed.

Aunque en una época se dejaban los lentes intraoculares si los pacientes lo tenían, hoy en día un grupo importante de cirujanos de córneas artificiales preferimos retirarlos para evitar la formación de membranas o tejido fibroso entre la córnea artificial y el lente intraocular.

La córnea transportadora se sutura al lecho receptor que muchas veces esta adelgazado por el trauma de tantas cirugías previas o por efecto residual de la quemadura química o térmica inicial. Hay que tener cuidado de reforzar las estructuras anteriores del ojo en caso de ser necesario.

Muchas veces como procedimientos adicionales se realiza una vitrectomía (anterior o vía pars plana), una iridectomía y una tarsorrafia lateral pequeña.

Si no hay patología ocular importante la recuperación visual puede ser espectacular al primer día. Hay que tener en cuenta que en ojos muy inflamados puede haber algo de sangrado hacia el interior del ojo que pondrá un poco borrosa la visión de manera temporal. De todas maneras la visión va mejorando a medida que pasan los días y el lente de contacto de vendaje se va amoldando al contorno ocular.

Cabe resaltar que una cirugía exitosa es apenas el “primer premio de montaña” en una carrera que durará toda la vida del paciente.  El seguimiento juicioso de las instrucciones postoperatorias, el control frecuente y la evaluación periódica por un médico con amplio conocimiento en la materia son fundamentales para poder llegar a la meta de una buena visión de por vida.